PAPUDO UN BALNEARIO IDEAL

ANTECEDENTES GENERALES DE LA COMUNA
La comuna de Papudo se localiza en el sector costero de la Provincia de Petorca, en la V Región de Valparaíso, entre los paralelos 32º 33'‑ 32º 34, Sur y los meridianos 71º 17'‑ 71º 28'Oeste. Ocupa una superficie de 164,27 km. que representa el 4,7 % del total regional.
Su capital comunal se localiza a 82 km. al norte de las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso con las cuales se comunica a través del camino litoral costero, Ruta F 30‑E, 169 km. al norte de la ciudad de Santiago, conectada a ésta a través de la ruta 5 Vía Panamericana Norte; y 24 km. al Oeste de La Ligua ciudad capital de la provincia de Petorca.
La comuna se inserta en el sistema montañoso costero, cuyas características corresponden a un territorio con unidades morfológicas de planicies litorales y fluvio‑marinas y una región montañosa asociada a cordones de la Cordillera de la Costa que se acercan al mar.
RESEÑA

Papudo tiene un "algo" embrujador que deja enamorado a los turistas cuando lo disfrutan por primera vez y, a sus veraneantes eternos y propietarios, les brinda antes de cinco días de permanencia un bienestar que los hace concertar en paz y regocijo con la naturaleza, todas las tensiones que los hacen llegar a ella enfermos de ciudad. Su clima ideal, su mar que garantiza el baño sin peligros hasta para un pequeño de dos años, las noches de plenilunio que consolidan amores auténticos y aquello que divulgó el sabio Aann: ". En Papudo de Chile existen ciertas radiaciones solares que sólo se encuentran en otro lugar de nuestro planeta; Berna". También es excepcional por su zona volcánica marina que en ciertos días vacía piedras de agathas en una de sus playas o quizá, la riqueza de sus bosques rurales de eucaliptus y boldos que impregnan el aire hasta desvanecer, pero indudablemente, hay un fenómeno climático que influye en la salud corporal y anímica innegablemente.
Enfermos que llegan desahuciados prolongan su vida por más de treinta o cuarenta años en esta ribera del paraíso como le sucedió al queridísimo e inolvidable párroco Don Ignacio Díaz. Tuvo su gran poeta en Andrés Silva Humeres, su músico de melodías imperecederas en Antonio Pérez Barros y hasta su personaje de leyenda que se inmortalizó en "la quebrada del inglés",
Cuando partió una tarde aquel turista a recorrer sus bosques por el fondo de sus cerros y no volvió jamás a recoger su equipaje al hotel que lo hospedaba ni se encontró su cadáver entre las huellas que dejaron sus botas de inglés-papudano.
Los pintores lo han inmortalizado en arreboles o amaneceres ondeando sobre sus aguas tranquilas o furiosas, en ese azul de tonos azufrados que le regala el volcán que duerme en sus entrañas y esas aguas de mar por estas mismas propiedades, han sanado a enfermos que se daban por incurables.
Las antiguas generaciones, esas que hoy pasean por su rampa de varios kilómetros a paso lento, recordando sus gloriosos días de juventud en esas arenas, hunden con mayor fuerza sus bastones en la tierra cuando cruzan frente al "lolerío" bullente de Pan Duro, mientras en sus rostros el sol Papudano aún pone surcos dorados de días playeros.
POR: Z-ZOOM
Para mas Información Visita: www.papudo.org

ANTECEDENTES GENERALES DE LA COMUNA
La comuna de Papudo se localiza en el sector costero de la Provincia de Petorca, en la V Región de Valparaíso, entre los paralelos 32º 33'‑ 32º 34, Sur y los meridianos 71º 17'‑ 71º 28'Oeste. Ocupa una superficie de 164,27 km. que representa el 4,7 % del total regional.
Su capital comunal se localiza a 82 km. al norte de las ciudades de Viña del Mar y Valparaíso con las cuales se comunica a través del camino litoral costero, Ruta F 30‑E, 169 km. al norte de la ciudad de Santiago, conectada a ésta a través de la ruta 5 Vía Panamericana Norte; y 24 km. al Oeste de La Ligua ciudad capital de la provincia de Petorca.
La comuna se inserta en el sistema montañoso costero, cuyas características corresponden a un territorio con unidades morfológicas de planicies litorales y fluvio‑marinas y una región montañosa asociada a cordones de la Cordillera de la Costa que se acercan al mar.
RESEÑA

Papudo tiene un "algo" embrujador que deja enamorado a los turistas cuando lo disfrutan por primera vez y, a sus veraneantes eternos y propietarios, les brinda antes de cinco días de permanencia un bienestar que los hace concertar en paz y regocijo con la naturaleza, todas las tensiones que los hacen llegar a ella enfermos de ciudad. Su clima ideal, su mar que garantiza el baño sin peligros hasta para un pequeño de dos años, las noches de plenilunio que consolidan amores auténticos y aquello que divulgó el sabio Aann: ". En Papudo de Chile existen ciertas radiaciones solares que sólo se encuentran en otro lugar de nuestro planeta; Berna". También es excepcional por su zona volcánica marina que en ciertos días vacía piedras de agathas en una de sus playas o quizá, la riqueza de sus bosques rurales de eucaliptus y boldos que impregnan el aire hasta desvanecer, pero indudablemente, hay un fenómeno climático que influye en la salud corporal y anímica innegablemente.
Enfermos que llegan desahuciados prolongan su vida por más de treinta o cuarenta años en esta ribera del paraíso como le sucedió al queridísimo e inolvidable párroco Don Ignacio Díaz. Tuvo su gran poeta en Andrés Silva Humeres, su músico de melodías imperecederas en Antonio Pérez Barros y hasta su personaje de leyenda que se inmortalizó en "la quebrada del inglés",
Cuando partió una tarde aquel turista a recorrer sus bosques por el fondo de sus cerros y no volvió jamás a recoger su equipaje al hotel que lo hospedaba ni se encontró su cadáver entre las huellas que dejaron sus botas de inglés-papudano.
Los pintores lo han inmortalizado en arreboles o amaneceres ondeando sobre sus aguas tranquilas o furiosas, en ese azul de tonos azufrados que le regala el volcán que duerme en sus entrañas y esas aguas de mar por estas mismas propiedades, han sanado a enfermos que se daban por incurables.
Las antiguas generaciones, esas que hoy pasean por su rampa de varios kilómetros a paso lento, recordando sus gloriosos días de juventud en esas arenas, hunden con mayor fuerza sus bastones en la tierra cuando cruzan frente al "lolerío" bullente de Pan Duro, mientras en sus rostros el sol Papudano aún pone surcos dorados de días playeros.
POR: Z-ZOOM
Para mas Información Visita: www.papudo.org
